domingo, 6 de noviembre de 2011

TEMA XII: La crisis del sistema de la Restauración (1902-1923)

1. Introducción: situación político-social en la España de comienzos del XX:
En 1900 España era todavía un país agrario, con dos tercios de la población trabajando en  una  agricultura  atrasada  que  hacía  que  esta  población  campesina  viviese  en  la miseria. Esta situación hizo ver a los españoles, tras el desastre de 1898, que la distancia que nos separaba de Europa  era mayor que en cualquier otro momento de nuestra historia. A este atraso hay que sumar el injusto reparto de la riqueza, especialmente de la principal fuente de riqueza de ese momento: la tierra. Esto propició el desarrollo de un movimiento obrero y campesino muy reivindicativo en una sociedad cada vez más radicalizada y dividida. Este atraso era también cultural, con tasas de analfabetismo desconocidas desde hacía muchos años en la Europa más desarrollada: en 1900 el 56% de los hombres y el 72% de las mujeres era analfabeta.
Por  otra  parte  la  incultura  de  esta  sociedad,  que  además  estaba  poco  politizada, permitía la existencia de un régimen político corrupto dominado por el caciquismo en el que las instituciones no representaban al pueblo ni en ellas se discutía los problemas de los ciudadanos. A pesar de que nominalmente era un sistema democrático, en la práctica solo representaba los intereses de la oligarquía.
Finalmente la España de principios del siglo XX tenía un grave problema militar, con un ejército humillado por la derrota de 1898, mal dotado en armamento y con un exceso de jefes y oficiales. Este  ejército además pronto va a chocar con los nacionalismos periféricos que cuestionan en su opinión la unidad de la patria y ello va a dar lugar a graves incidentes, especialmente en Cataluña.
2.  Evolución política:
Fase regeneracionista:
a)  Gobierno de Maura: Revolución desde Arriba y Semana Trágica:
El desastre del 98 creó desencanto y dejó un claro sentimiento de pesimismo en todo el país. En 1902 Alfonso XIII llegó a la mayoría de edad y los políticos, influidos por las corrientes regeneracionistas van a intentar solucionar los problemas pendientes.
Una  buena  parte  de  la  sociedad  exigía  una  "regeneración"  del  país  basada  en  la moralización de la gestión pública, reforma del Estado, fomento de la riqueza e impulse a la enseñanza pública. (Despensa, escuela... de Costa).
   El  maurismo:  1903-1909:  el  segundo  intento  regeneracionista  (el  primero Silvela-Polavieja  1899-1900:  abordan algunos  problemas  como  el equilibrio presupuestario, política social,  creación del ministerio de instrucción pública, apertura a la descentralización), vino también de la mano de los conservadores que habían encontrado en Maura un nuevo líder. Maura va  a representar el reformismo autoritario, "la revolución desde arriba".
Pero durante sus primeros gobiernos (1903-1904 y 1907) Maura no consiguió hacer realidad su programa:
* El proyecto de reforma de la Administración local fue frenado por la violenta oposición  de  liberales  y  republicanos:  sustituía  el  sufragio  universal  por  el corporativo (se vota según los oficios).
* Su ley electoral de 1907 no atacó tampoco las posibilidades de los caciques de manipular los resultados.
   El  crecimiento  de  la  oposic ió n:  la  crisis  del  98  favoreció  en  Cataluña  el desarrollo  del   catalanismo  político.  La  Lliga  Regionalista,  rompiendo  el caciquismo, consiguió  importantes éxitos electorales en Barcelona y aparece como una fuerza política que lucha por la autonomía de Cataluña y la reforma del Estado español.
La  fuerza  rival  de  la  Lliga  será  el  Partido  Radical  de  Alejandro  Lerroux (republicanos  exaltados)  que  consiguió   un  importante  apoyo  popular  en Barcelona: atacaban el carácter conservador de la Lliga a la que calificaba de burguesa, clerical y separatista.
Otros grupos republicanos son partidarios de un acercamiento al sistema politico vigente (Melquiades Alvarez).
En cuanto al socialismo el PSOE, UGT consolidan su predominio en el País Vasco, Asturias y Madrid. A partir de 1907 se produjo un acercamiento táctico de los socialistas a los republicanos e incluso a los liberales para oponerse a la política derechista de  Maura. En 1909 se formó la Conjunción Republicano- Socialista que consigue éxitos en  las elecciones  municipales  y permitió  que Pablo Iglesias fuese elegido diputado por Madrid en 1910 (todavía lejos de otros partidos socialistas europeos).
El  anarquismo   continúa   dividido   en  diferentes   tendencias.   Persisten   los atentados y las bombas: Maura, Alfonso XIII el día de su boda. A principios de siglo el obrerismo se  reorganizó y dirigió importantes movilizaciones (huelga general de Barcelona de 1902). Esta reorganización propició la creación de la CNT en 1910.
   La crisis de 1909: las repercusiones de  la Semana Trágica condujeron a un enfrentamiento  entre derechas e izquierdas que implicó, de hecho, la caída del gobierno de Maura y el final  de convivencia pacífica entre conservadores y liberales.
La guerra del Rif y la Semana Trágica:
El  Rif  (Marruecos)  era  una  zona  concedida  a  España  en  la  Conferencia Internacional de Algeciras (1906). La presencia española respondía no sólo a la protección de Ceuta y Melilla, sino también a diversos intereses:
* Algunos sectores del ejército pretendían rehacer su prestigio tras el desastre de 1898.
* Los políticos dinásticos pretendían hacer jugar de nuevo a España el papel de "potencia colonial".
* Algunas compañías como por ejemplo la Sociedad de Minas del Rif aspiran a explotar ricos yacimientos.
Ante los ataques rifeños, el gobierno de Maura movilizó tres levas de reservistas (soldados ya licenciados) > hostil reacción popular por el recuerdo del desastre nde Cuba y por la injusticia del sistema de reclutamiento.
La prensa republicana y obrerista denunció los intereses que había detrás de las compañías mineras que estaban en el Rif: altas personalidades de la vida política (Conde de Romanones, conde Güell, marqués de Comillas...).
En Barcelona se creó un comité de huelga formado por socialistas y anarquistas que  convoca  una  huelga  general  pacífica  contra  la  guerra.  Los  lerrouxistas dieron a su prensa un tono  muy beligerante y anticlerical. La protesta pacífica degeneró en una revuelta incontrolada al generalizarse los asaltos y los incendios a edificios religiosos, no sólo en Barcelona, sino en otras localidades. Por fin las tropas enviadas por  el gobierno  ponen fin a  la  revuelta (100  muertos  y 88 conventos o iglesias quemadas).
El carácter desproporcionado e indiscriminado de la represión (fusilamiento de Ferrer  y  Guardia, 1000 detenidos) acentuó  la división derecha-izquierda. En octubre  de  1909  Moret  y Canalejas  anuncian que  el Partido  Liberal rompe relaciones con el conservador e iniciaba una campaña de boicot total al gobierno (campaña "Maura no"): el rey retira la confianza a Maura y encarga a Moret la formación de un nuevo gobierno: el turno había dejado de ser  pacífico y el sistema de la Restauración comienza a resquebrajarse.
b) Gobierno de Canalejas: la versión liberal. 1910-1914.
Los liberales con Moret hasta 1910 y Canalejas hasta 1912 tampoco tienen el éxito esperado en su intento reformista.
El reformismo liberal recupera buena parte del programa de los revolucionarios del 68: democratización  del Senado,  reforzamiento  de  la administración  local,  proyecto  de reforma  del  Concordato  (acuerdo  entre  el  Estado  y  el  Vaticano),  fomento  de  la enseñanza pública... Canalejas llevó a cabo un nuevo intento regeneracionista basado en el reforzamiento del poder civil sin lesionar los intereses de la Iglesia (p.e. "la ley del candado", que establece que no se podrán instalar en España nuevas órdenes religiosas, se respeta a las que hay).
El  problema  regionalista  se  encara  con  concesiones  descentralizadoras:  en  1914 comenzó  a  funcionar  la  Mancomunidad de  Cataluña,  una  federación de  las  cuatro provincias catalanas con autonomía administrativa.
Atacado por la derecha y debilitado por las divisiones dentro del Partido Liberal, el programa reformista de los liberales fracasó. El asesinato de Canalejas en 1912 abrió una lucha por la dirección del partido que lo dividió en grupos rivales (partidarios de Romanones,  y  de  García  Prieto).  Un  proceso  parecido  se  produjo  en  el  Partido Conservador entre partidarios de Dato y de  La Cierva a partir de 1913.
Fase convulsa:
a) Impacto de la 1ª Guerra Mundial:
La  neutralidad  española  tuvo  repercusiones  importantes  en  la  economía  española: necesidad de autoabastecerse de una serie de productos que antes de la guerra eran importados y la posibilidad de exportar productos industriales y agrarios a los países beligerantes.
La economía española se lanzó: superávit en la balanza comercial de 1915-1919. Las exportaciones textiles y de productos siderúrgicos y la sustitución de importaciones hizo crecer  algunas  industrias  y  diversificó  la  estructura  industrial  (química,  carbón, mecánica...).
Se produjo también una fuerte acumulación de capitales y un gran aumento de los beneficios:  consolidación  de  la  gran  banca  y  su  papel  en  la  industria:  modelo  de desarrollo capitalista basado en un pequeño grupo de bancos (Bilbao, Vizcaya, Hispano- Americano, Urquijo...) que dominaban sectores clave de la economía.
A la larga el proceso fue puramente especulativo, coyuntural, sin continuidad al acabar la  guerra;  y   por   otra  parte  los  beneficios  del  mercado  exterior  tuvieron  como contrapartida unos efectos negativos sobre el mercado interior: alza de precios notable, pérdida de poder adquisitivo de los  salarios  (en 1917 era el 80% del que tenían en 1914). En estas condiciones la conflictividad social aumentó desde 1915.
b) Crisis de 1917:
El fraccionamiento y el desprestigio de los partidos dinásticos condujeron al sistema de la Restauración  a  su crisis definitiva en 1917. La neutralidad española en la primera guerra mundial permitió un crecimiento importante que contribuyó al recrudecimiento de las tensiones sociales.
La actitud autoritaria del gobierno de Dato, que se negaba a abrir las Cortes, facilitó la nconvergencia de catalanistas, reformistas, republicanos, socialistas y algunas facciones liberales en un movimiento que exige una reforma profunda del sistema político. El 19 de julio de 1917 estas fuerzas se reúnen en la Asamblea de Parlamentarios de Barcelona que  exigen  al gobierno  la  convocatoria  de  unas  Cortes  constituyentes.  La  Lliga  y Cambó aparecen como principales promotores de este movimiento.
Los asambleístas confiaban en la neutralidad del ejército inmerso en el problema de la creación  de  Juntas  Militares  de  Defensa,  movimiento  corporativo  y  clandestino enfrentado con el  gobierno de Dato: reclaman cambios en el sistema de ascensos y exigen mejoras económicas (mandos medios).
En cuanto a las fuerzas sindicales se confiaba en que el PSOE  y los republicanos facilitarían un amplio apoyo popular y frenarían los posibles radicalismos revolucionarios. Sin embargo, la izquierda obrera quería ir más allá de los objetivos de Cambó. A  principios de agosto el comité conjunto CNT-UGT promovió una huelga general revolucionaria con el objetivo de formar un gobierno provisional. El radicalismo de este movimiento desconcertó a los asambleístas reformistas, condenaron la huelga revolucionaria y ello permitió al gobierno utilizar el ejército para reprimir la protesta (balance: 80 muertos y 2000 detenidos).
La crisis política de 1917 finalizó de hecho, en noviembre, al formarse un gobierno de "concentración" en el que participan por primera vez los nacionalistas catalanes. Ello significaba:
- el fin del monopolio del poder por los partidos dinásticos.
- fracaso del programa reformista de los asambleístas.
Situación crítica: Gobiernos de Concentración - Conflictividad social a)   Gobiernos de concentración y agitación social:
Los años  que van de 1917  a 1923  se  caracterizan por  la presencia de  un potente movimiento  obrero  que  lleva  a  las  fuerzas  políticas  burguesas  a  una  actitud  de mantenimiento del orden público antes que cualquier reforma. Cambó participó en dos ocasiones en gobiernos de  concentración que no dieron más estabilidad política a la situación.
La conflictividad  social  se  generalizó  y  alcanzó  una  extensión  desconocida  hasta entonces  no  sólo  en  los  centros  industriales,  sino  también en zonas agrarias.  Esta radicalización estaba motivada, entre otros factores por:
- actitud intransigente de las organizaciones patronales para combatir el movimiento obrero: lockout  el invierno de 1919-20 que dejó a 200000 trabajadores catalanes dos meses sin trabajo.
- la euforia revolucionaria de los sindicatos y partidos obreros que confiados en su fuerza (en 1919  la UGT tiene 211.000 afiliados y 700.000 la CNT) se lanzan a un combate que consideran definitivo (revolución rusa) para su emancipación social.
En el campo, los jornaleros andaluces paralizaron la cosecha en 1918, 1919 y 1920 ("trienio bolchevique")            y   adquieren   tintes   de   revolución   social:   ocupación y repartimiento  de  tierras...);  en  Barcelona  y  su  cinturón  industrial,  la  lucha  obrera dirigida  por  la  CNT,  adquiere  un  carácter  más  masivo:  huelga  de  la  Canadiense (febrero-marzo de 1919). Las organizaciones patronales darán apoyo a las medidas más drásticas  adoptadas  por  las  autoridades  ("ley  de  fugas"),  favorecen  la  creación  de sindicatos contrarrevolucionarios (sindicatos libres) y creación de cuerpos de seguridad propios.
b) Desastre de Annual y sus consecuencias
Esta situación se ve agravada por el desastre militar de Annual (julio de 1921) en el Rif: 12.000 soldados españoles  perdieron la  vida.  La  oposición de  izquierdas exigió  la apertura de una investigación (expediente Picasso). Las responsabilidades implicaban a políticos, militares y al mismo rey.
Ante esta crítica situación algunos rectores del ejército deciden intervenir y hacerse con el control del poder. El capitán general de Cataluña encabezó el golpe de Estado que acabaría con 47 años de vigencia de la Constitución de 1876.
3. La dictadura de Primo de Rivera:
El golpe de Estado de Primo de Rivera (13-09-1923) contó con la connivencia del Rey y el  apoyo  entusiasta de  las organizaciones patronales  y  la  extrema derecha.  Pero además, buena  parte de los partidos monárquicos adoptaron una actitud pasiva y de comprensión con la nueva situación. Aunque el dictador anunció que su gobierno sería provisional,  que  sólo  pretendía restaurar  el orden,  pronto  quedó  de manifiesto  que pretendía  instaurar  un  nuevo  sistema político  inspirado  ligeramente en el  fascismo italiano.
3.1. Un régimen fascistizante: el nuevo régimen se inició con la formación de un directorio  militar  que  suspendió  la  Constitución,  prohibió  partidos  y  sindicatos  y destituyó a todos los  cargos  electos (diputados, alcaldes y concejales). La represión alcanzó sobre todo a la CNT, los nacionalismos, prensa e intelectuales.
En 1925 el directorio militar fue sustituido por un directorio civil del que formaban parte jóvenes políticos de extrema derecha como Calvo Sotelo. El intento de consolidar la dictadura institucionalmente como un régimen corporativo antidemocrático fracasó:
* Se copian instituciones y formas exteriores corporativas italianas (Comités Paritarios, Consejo de Corporaciones...); el carácter fascista del régimen fue muy superficial.
* La Unión Patriótica, el partido oficial del dictador, no consiguió nunca ser un partido de masas, ya que sólo unió gente conservadora y tradicionalista.
Con el tiempo  la  oposición  a  la dictadura se  amplió  considerablemente,  e  incluso algunos políticos monárquicos llegan a conspirar contra el dictador. También dentro del ejército  hubo  posiciones  hostiles  al régimen.  Pero  es  la  represión arbitraria  contra algunos         profesores universitarios (Unamuno) lo que provoca un movimiento universitario  fuerte  y politizado,  opuesto  al  régimen  que  protagonizó  numerosas  y espectaculares acciones de protesta.
La dictadura  suprimió  la  Mancomunidad  de  Cataluña,  prohibió  el uso  público  del catalán, bailar sardanas... Esto radicalizará el movimiento nacionalista (Estat Catalá de Francesc  Macià  intentó   organizar  la  insurrección  armada)  y  ello  creó  grandes dificultades  a  los  dirigentes  de  la  Lliga  Regionalista  que  se  habían  manifestado comprensivos con las intenciones del dictador.
La dictadura resolvió militarmente la cuestión del Rif gracias a la colaboración con el ejército francés. El éxito del desembarco de Alhucemas (1925) permitió el control de todo el territorio del protectorado hacia el verano de 1927.
Estas operaciones consolidaron la fuerza y la influencia de los cuerpos militares establecidos en el Rif (legión, regulares...) y de sus generales ("los africanistas").
3.2. La política económica: la dictadura acentuó algunas de las tendencias básicas del capitalismo del primer tercio del s. XX:
a/ nacionalismo económico.
b/ prácticas monopolistas.
c/ concentración financiera.
d/ intervencionismo del Estado.
d/ La dictadura inició una serie de acciones encaminadas a mejorar la infraestructura del país:  construcción  de  carreteras,  ampliación  de  la  red  de  ferrocarriles  y  un  plan hidráulico que  comportaba tanto  el aumento del regadío  como  de la electrificación (Lorenzo Pardo ideó la creación de las confederaciones hidráulicas).
La  instrucción  pública  recibió  un  gran  impulso:  más  centros,  mejores  salarios, descendió el analfabetismo, aunque limitó la libertad de cátedra.
a/ El nacionalismo económico se vio reforzado con la creación del monopolio estatal de importación, refinado y distribución de petróleo (CAMPSA), que antes estaba en manos de compañías europeas.
b/  Se  concedieron  amplios  monopolios:  tabaco,  teléfono...  y  se  continuó  con  la tradicional política proteccionista.
c/ Con el nuevo régimen se acentuó el poder de la oligarquía financiera. Los grandes bancos continuaron su expansión.
Los años de la dictadura fueron, en conjunto, años de crecimiento económico: coyuntura internacional (felices años 20) y la creación de puestos de trabajo que generó la política de obras públicas. Pero,  como  contrapartida, la política de obras públicas agudizó la crisis secular de la Hacienda, la multiplicación de las deudas y la bajada brusca de la cotización de la peseta. Por otro lado, el bajo poder adquisitivo de los agricultores (no se afronta una reforma agraria) perjudicaba a la industria algodonera que había perdido los mercados exteriores de los años de la guerra mundial.
La llegada de la gran depresión (1929) con la caída del comercio exterior, inflación, aumento del  paro  demostró que los éxitos de la política económica de la dictadura habían  sido  sólo   coyunturales.  Pasada  la  euforia  económica  gran  parte  de  las organizaciones patronales y el mismo ejército dejaron de dar apoyo al régimen. Falto de este apoyo el dictador dimitió el 28 de enero de 1930.