jueves, 29 de marzo de 2012

El resurgir de las ciudades


1. La prosperidad económica del siglo XIII

En el siglo XIII Europa conoció una gran prosperidad económica que mejoró las condiciones de vida de la población. A partir del siglo XII aumentó la producción agrícola en casi todo el continente.
Aumentó la superficie cultivada, debido a que se talaron los bosques, se desecaron pantanos y se cultivaron nuevas tierras. Además se implantó la rotación trienal de cultivos con la que se ampiaba la superficie cultivada y aumentaba la producción.
También se introdujeron nuevas técnicas de cultivo que facilitaron el trabajo agrícola. Un ejemplo fue el arado vertedera, que labraba la tierra más profundamente. En la zona mediterránea se extendió el regadío y se introdujeron nuevos cultivos. Se difundieron los molinos,  que hacían el trabajo a 40 personas.
La rotación trienal (FUENTE: www.kalipedia.com)
La rotación trienal (FUENTE: www.kalipedia.com)
Como consecuencia de todos estos cambios la producción de alimentos aumentó y permitió alejar el problema del hambre. Por ello, la población creció mucho: pasó de 41 millones el año 1000 a 73 millones en el año 1300.
El desarrollo del comercio y la banca
El comercio también experimentó un gran desarrollo a partir del siglo XII, porque el crecimiento de la población aumentó las necesidades de productos. Los productos se transportaban por tierra (en carros) y, sobre todo, en barco a través de los principales ríos y mares. Había dos grandes rutas marítimas.
  • La ruta del Mediterráneo: relacionaba a las ciudades españolas e italianas con los puertos musulmanes y del imperio bizantino. Los europeos importaban productos de lujo y exportaban tejidos y armas.
  • La ruta de el Atlántico y del Báltico: estaba dominada por una asociación de comerciantes, la Hansa. Comunicaba los puertos portugueses y del cantábrico con las ciudades flamencas, alemanas e incluso rusas. Se intercambiaban las lanas castellanas inglesas, los vinos franceses y otros productos como el estaño, el ámbar, las pieles, la madera y el trigo de Báltico.
Los mercaderes se reunían periódicamente en ferias comerciales a las que llegaban productos de todas partes. El aumento del comercio supuso la aparición de nuevas técnicas bancarias y financieras en Europa. Muchos viajes comerciales eran muy costosos y empezaron a financiarse a crédito. Y para evitar los robos establecieron las letras de cambio.

2. El renacer de las ciudades

En Europa las ciudades habían sufrido una fase de decadencia tras la crisis del imperio romano. A partir del siglo XII  volvieron a crecer. En unos casos eran ciudades antiguas que volvían a cobrar fuerza. Otras eran ciudades de nueva creación, surgidas junto a un castillo o monasterio, en un cruce de caminos de rutas comerciales. Las ciudades medievales eran pequeñas y las mayores tenía unos 50.000 habitantes. Entre las más grandes estaban en París, las ciudades de los países bajos y las del norte de Italia.
La ciudad medieval (FUENTE: www.kalipedia.com)
La ciudad medieval (FUENTE: www.kalipedia.com)
Las causas del crecimiento de las ciudades
El crecimiento de las ciudades se debió a varios motivos. Por un lado, las nuevas técnicas agrícolas hicieron menos necesaria la mano de obra de los campesinos, y muchos tuvieron que emigrar a las ciudades para buscar trabajo. Además, el comercio se reactivó y muchos mercaderes se instalaron de forma permanente en las ciudades, en las que tenían lugar los mercados. Los campesinos de los alrededores iban una vez por semana a la ciudad a vender sus productos, y a  comprar otros que necesitaban. Algunas ciudades se convirtieron en importantes centros del comercio regional e incluso internacional. Las ciudades ofrecían mejores condiciones de vida, porque no estaban bajo control de los señores feudales y todos sus habitantes eran libres. Cada ciudad tenía su propio gobierno, el Ayuntamiento, que estaba dirigido por un alcalde. Muchos campesinos emigraron también a las ciudades escapando de la servidumbre y en busca de mayor libertad.
Los habitantes de las ciudades
Los habitantes de las ciudades se llamaban burgueses. Pero entre los habitantes de las ciudades había grandes diferencias:
  • Unos eran muy ricos, como los propietarios de los mayores talleres artesanos y los principales mercaderes. Estos grupos controlaban el gobierno de la ciudad.
  • La mayoría la población está formada por artesanos y tenderos modestos, y por personas dedicadas al servicio doméstico en las viviendas de los más ricos.
  • Por debajo estaban los pobres y marginados, que no tenían trabajo y mendigaban o incluso delinquían para sobrevivir.
En las ciudades de la Europa medieval la mayor parte la población era cristiana. Pero también había grupos de judíos que vivían en barrios separados, las aljamas o juderias. En los reinos cristianos de la península ibérica también había población islámica, y sus barrios eran las morerías.

3 . El auge de la artesanía

Se produjo un desarrollo de la artesanía. Los oficios artesanales eran muy variados: tejedores, toneleros, bataneros, panaderos, carpinteros, tintoreros, etcétera.
Elaboraban productos a mano, con pocas herramientas. Trabajaban en pequeños talleres. En el taller se realizaban todo proceso de producción y ahí se vendían también los productos al público. Los artesanos que se dedicaban a una misma profesión vivían en la misma calle, que acababa tomando el nombre del oficio.
Los gremios
A partir del siglo XII todos los artesanos de un mismo oficio se asociaron formando gremios. Cada gremio elaboraba un estatuto, que debían jurar todos sus miembros, en el que se especificaba las normas del oficio, así como los derechos y obligaciones de sus asociados. Los gremios controlaban la producción. El gremio distribuía entre sus miembros las materias primas, controlaba el número de trabajadores y la calidad de los productos y establecía los precios. De esta manera se aseguraba que no hubiese competencia. Los gremios consiguieron dominar toda la producción artesanal que se desarrollarán las ciudades, nadie podía dedicarse a un oficio si no se asociaba al gremio correspondiente.
La composición de los oficios
El oficio estaba dividido en tres categorías de artesanos:
  • El maestro: era el dueño del taller, de las herramientas y de las materias primas. Eran los que dirigían y controlaban el gremio.
  • El oficial: era el trabajor experto del taller.
  • El aprendiz: era un joven que quería aprender el oficio y trabajaba siempre sin percibir un salario. Cada taller tenía un solo aprendiz, vivía en casa del maestro y estaba mantenido por él.
Los oficiales podían convertirse en maestros y abrir su propio taller.

4. El reforzamiento de las monarquías

A partir del siglo XII los reyes, poco a poco, fortalecieron su poder y extendieron sus territorios. Como la economía mejoró, los reyes recaudaron más impuestos. Con los ingresos, los monarcas crearon ejércitos propios e impusieron, mediante la fuerza o el acuerdo, la obediencia a muchos señores feudales.
También fortalecieron la administración de su reino, y contrataron a juristas y expertos formados en las universidades de la ciudades más importantes. Estos juristas fomentaron la restauración del derecho romano, que otorgaba mucho más poder al rey que el derecho tradicional, que combinaba la costumbre con algunos elementos germanos y romanos.
Los reyes se valieron de las cada vez más poderosas ciudades para arrebatar parte del poder a la nobleza. Así, concedieron cartas de libertad y privilegios a las ciudades, por las cuales las éstas quedaban libres de cualquier dependencia feudal. A cambio, los habitantes de las ciudades apoyaron al rey en contra de los señores feudales.
La creación de los Parlamentos
A finales del siglo XII y durante el siglo XIII de los reyes europeos comenzaron a convocar Cortes o parlamentos, muy diferentes a los parlamentos actuales.
En los parlamentos medievales sólo estaban representados el rey, los nobles, los clérigos y los gobernantes de las ciudades. Con la convocatoria de estas asambleas los reyes pretendían rebajar el poder de la nobleza contando con el apoyo de las ciudades.
Se reunían únicamente cuando el rey lo considera oportuno, y sus funciones principales era restablecer los impuestos o aprobar gastos extraordinarios para sufragar las guerras. Su convocatoria dependía generalmente de nuevas necesidades económicas por parte de los reyes.
Los parlamentos tenían diferentes grados de poder según los reinos. En algunos, como Castilla, el parlamento se limitaba a aprobar o negar lo que pedía el monarca. Pero en otros, como Aragón, el parlamento alcanzó un gran poder y el rey debía pedir permiso para llevar a cabo muchas de sus tareas de gobierno.
La Península Ibérica a finales de la Edad Media

La Península Ibérica entre el 711 y el 1270