sábado, 6 de agosto de 2011

La trepanación en Canarias

INTRODUCCIÓN: La trepanación en Canarias fue descubierta por Chil y Naranjo en 1876.
La trepanación, ya sea con significado mágico o como práctica terapéutica, fue practicada por los aborígenes del archipiélago canario ( Siglo III a.C. Hasta el siglo XV d.C.).
Esta práctica ha sido hallada en cráneos procedentes de Tenerife, La Gomera, La Palma y Gran Canaria; no se ha encontrado en Lanzarote, Fuerteventura ni en El Hierro. Los instrumentos utilizados fueron “tabonas” (piezas de filo cortante hechas de basalto y obsidiana) y lascas de basalto
La técnica más utilizada fue el raspado y el barrenado, generalmente con eje de ataque oblicuo.
La forma que presentaban los trépanos era elíptica, circular y, más raramente, triangular. Podían ser completos e incompletos.



MATERIAL Y MÉTODOS: Se utilizó diversa bibliografía, se recopiló información de todos los cráneos estudiados, identificando los que presentaban trepanación. Fotos cedidas por el Museo Arqueológico de Tenerife.

Todos los autores coinciden en que la frecuencia de trépanos es bastante baja, vista la bibliografía, hemos calculado una frecuencia media aproximada de 1,66%.
La mayoría de los autores coinciden en que las edades oscilaban entre los 20-25 y los 50 años para Tenerife, ancianos de más de 50 años en La Gomera y los 35-45 años para La Palma, en Gran Canaria (Bosch Millares) solo se refiere a adultos; no se ha encontrado ningún caso infantil.
En cuanto al sexo el predominio es masculino, se ha descrito algunos casos de mujeres.
La localización de los trépanos es mayoritariamente en el parietal izquierdo y frontal, en las suturas los describe Rodríguez Maffiotte (1974) y Mercedes Martín Oval (1998).
En los estudios radiológicos realizados por Pilar-Julia Pérez (1980-81) sobre los 23 casos estudiados anteriormente por Bosch Millares en 1975 solo halló evidencia de “un pequeño problema infeccioso” en el proceso de reparación en dos casos. En los mismos estudios Pilar-Julia Pérez señala un solo caso de escasa supervivencia. El cráneo estudiado por Manuel García Sánchez (1977) muestra signos de gran supervivencia. De los casos mostrados por Mercedes Martín Oval (1998), en tres habla de gran supervivencia, en los seis restantes no hace referencia a esta circunstancia.
Hooton (1925) relaciona la trepanación con fractura craneal. Rodríguez Maffiotte(1974) encuentra en cinco casos trepanaciones sobre la sutura interósea lo que podría indicar una intencionalidad quirúrgica y que con esa práctica se pretendía provocar en algunos casos hemorragias profusas que implicasen la descompresión craneal. La trepanación entre los guanches, según Bosch Millares (1975), parece haber sido efectuada a causa de fracturas, osteítis y de traumatismos óseos del cráneo, aunque no descarta que tuviera al mismo tiempo una finalidad mágica. Según García Sánchez (1977) las alteraciones neurológicas causadas por el trauma craneoencefálico (obnubilación, coma, epilepsia, parálisis, etc.) justificaron la trepanación como actitud terapéutica.
C 611: Pertenece a un anciano que presenta una trepanación completa en el occipital junto a la sutura lambdoidea derecha, cuya morfología es elíptica con paredes algo inclinadas. La técnica utilizada fue la de barrenado. (Foto cedida por el Museo Arqueológico de Tenerife).
C 507: Bermejales (Fuencaliente). Descubierto en 1881 desconocemos la cronología pues perteneció a las colecciones del antiguo Museo Municipal de Santa Cruz de Tenerife. Cráneo masculino de 35-45 años que presenta una trepanación completa sobre la sutura sagital a 1,39 cm del bregma. La forma es circular, troncocónica, con los bordes inclinados y huellas concéntricas. La técnica utilizada fue la de barrenado con rotación de la punta. (Foto cedida por el Museo Arqueológico de Tenerife).

CONCLUSIONES: Observamos que la trepanación entre los aborígenes canarios como acto terapéutico está suficientemente demostrada, que la supervivencia, teniendo en cuenta los métodos rudimentarios de que disponían, era alta y la infección en este proceso era bastante baja, coincidiendo con García Sánchez en que todo esto “prueba la habilidad innegable del operador, capaz de superar la gravedad del caso, lo que presupone en él el dominio de una técnica bien reglada e indudables conocimientos anatómicos”. 

Autores: Clemencia Riesco Gil y Armando Martín Zerpa

BIBLIOGRAFÍA:
Martín Oval, Mercedes, Junio 1998, “La trepanación en las islas Canarias”, Revista ERES del Museo Arqueológico de Tenerife, Vol.. 8.
García Sánchez, Manuel,1977, “Trepanación de un cráneo guanche, consecutiva a una fractura con hundimiento”, Anuario de estudios Atlánticos nº 23
García Sánchez, Manuel, 1979 “Paleopatología de la población aborigen de la cueva sepulcral de Pino Leris”, Anuario de estudios Atlánticos nº 25
Pérez, Pilar-Julia, 1981 “Enfermedades y accidentes de la población aborigen canaria”, Ed. La Guagua.