Marzo 2023

jueves, 15 de enero de 2026

5 Ideas Revolucionarias de la Agricultura Regenerativa que Cambiarán tu Forma de Ver la Comida y el Planeta


¿Y si la agricultura fuera la solución a la crisis climática?

El modelo agroalimentario actual está estrechamente ligado a la crisis medioambiental que sufrimos. Nuestro sistema agroalimentario, lejos de ser un mero proveedor de alimentos, se ha convertido en un motor de degradación de suelos, pérdida de biodiversidad y alteración climática. Pero, ¿y si le diéramos la vuelta a esta idea? ¿Y si la agricultura, en lugar de ser parte del problema, pudiera convertirse en una de las soluciones más poderosas?

Este es el giro sorprendente que propone la agricultura regenerativa. Un nuevo enfoque que no solo busca ser sostenible, sino que activamente regenera los ecosistemas, puede ser parte de la solución a la crisis climática y, además, revitaliza la viabilidad económica y social de las zonas rurales. Las ideas que exploraremos a continuación no son teóricas; provienen del sistema Polyfarming, un proyecto pionero implementado en la finca Planeses (Girona) y documentado exhaustivamente en un manual del prestigioso centro de investigación CREAF, lo que les confiere una sólida base científica y práctica.

1. La Agricultura Puede Revertir el Cambio Climático, No Solo Causarlo

Es un hecho bien establecido que la agricultura convencional es una fuente importante de gases de efecto invernadero. La destrucción de la estructura del suelo por el arado libera dióxido de carbono (CO2), el uso de fertilizantes nitrogenados emite óxido nitroso (N2O) y la gestión del estiércol animal en sistemas intensivos libera metano (CH4).

Sin embargo, la agricultura regenerativa presenta una idea revolucionaria: los suelos son el mayor stock de carbono terrestre del planeta. En lugar de liberar este carbono, podemos secuestrarlo. Mediante prácticas como no labrar la tierra y mantenerla siempre cubierta de vegetación, se invierte el proceso. Las plantas capturan CO2 de la atmósfera a través de la fotosíntesis y lo almacenan de forma segura y estable en el suelo como materia orgánica (humus). De esta manera, el sector agrícola pasa de ser un emisor neto a un sumidero de carbono.
El potencial de esta transformación es inmenso, como lo resume una afirmación del Rodale Institute citada en el manual:

"si gestionáramos todas las tierras de cultivo y pastos del mundo según el modelo de agricultura orgánica regenerativa, podríamos secuestrar más del 100% de las emisiones anuales actuales de CO2."


2. Deja de Alimentar a la Planta y Empieza a Nutrir el Suelo

El modelo convencional se centra en alimentar directamente a la planta, utilizando fertilizantes químicos con nutrientes solubles para forzar un crecimiento rápido. Esto crea un sistema dependiente de insumos externos que se colapsa sin ellos.

El enfoque regenerativo cambia el foco por completo: la clave es nutrir al suelo. Un suelo sano es un ecosistema vivo y bullicioso, una compleja "red trófica del suelo" compuesta por miles de millones de bacterias, hongos, lombrices y otros organismos. Pensemos en ello como el "estómago" externo de la planta. En lugar de recibir una "inyección" de nutrientes solubles, la planta cultiva activamente un ecosistema digestivo a su alrededor que le proporciona un menú completo y equilibrado a demanda. El modelo regenerativo promueve una relación simbiótica: las plantas, a través de sus raíces, alimentan a esta comunidad subterránea con azúcares y, a cambio, esta red trófica descompone la materia orgánica y pone a disposición de la planta todos los nutrientes que necesita. Este enfoque crea un sistema fértil, resiliente y autosuficiente.


3. Arar la Tierra: un Símbolo Ancestral que en Realidad la Destruye

La imagen del arado abriendo surcos en la tierra es un símbolo icónico de la agricultura desde hace milenios. Sin embargo, la ciencia detrás del modelo regenerativo revela una verdad contraintuitiva: el laboreo es una de las intervenciones más perjudiciales para la fertilidad y la salud del suelo.

Según el manual del sistema Polyfarming, los efectos negativos del arado son múltiples y severos:

* Rompe la estructura del suelo: Destruye los agregados que forman el hábitat de la vida subterránea y que permiten la infiltración de agua y aire.
* Destruye las redes de hongos: Aniquila las redes de hifas de hongos beneficiosos, que funcionan como verdaderas autopistas subterráneas y una extensión del sistema radicular de la planta, transportando agua y nutrientes desde lugares que las raíces por sí solas no pueden alcanzar.
* Acelera la pérdida de materia orgánica: Al exponer el suelo al oxígeno, se acelera la descomposición de la materia orgánica, liberando a la atmósfera el carbono que estaba almacenado en forma de CO2.

Aunque el arado puede dar una falsa sensación de fertilidad a corto plazo (al liberar de golpe una pequeña cantidad de nutrientes), a largo plazo es una práctica que degrada, compacta y empobrece el suelo, haciéndolo dependiente de intervenciones cada vez más intensas.


4. Las Plantas No Solo Compiten, Sino que Colaboran para Crear Fertilidad

La visión convencional nos dice que las plantas en un campo compiten ferozmente por la luz solar, el agua y los nutrientes. Por eso, el monocultivo busca eliminar cualquier "competencia".

El modelo regenerativo demuestra que la diversidad fomenta la colaboración. En un sistema de policultivos, donde conviven múltiples especies, las plantas cooperan para mejorar el ecosistema. El manual detalla cómo lo hacen: especies con raíces de diferentes profundidades exploran distintas capas del suelo, evitando la competencia directa y aprovechando mejor los recursos. La variedad de plantas aporta diferentes tipos de materia orgánica, lo que alimenta a una red trófica del suelo más diversa y robusta, capaz de ciclar nutrientes de forma más eficiente y resiliente. Además, mantener el suelo cubierto con una mezcla de plantas durante todo el año maximiza la fotosíntesis y protege la superficie de la erosión. La conclusión del manual es clara: "cuanto más diverso sea el sistema productivo, más aumentará su potencial productivo".

5. Los Animales Son Parte de la Solución, No del Problema

La ganadería es a menudo vista como una de las principales causas de contaminación y emisiones, una percepción basada en el modelo intensivo, donde los animales están confinados y desvinculados de la tierra. En este sistema, sus excrementos (los purines) son un factor externo, un residuo masivo que contamina acuíferos y se convierte en un grave problema medioambiental.

La revolución regenerativa consiste en reintegrar a los animales en el paisaje para cerrar el ciclo. En lugar de ser un problema externo, su estiércol se convierte en un recurso interno vital, un flujo de energía y nutrientes esencial para la salud del ecosistema. En el sistema Polyfarming, los animales desempeñan un papel fundamental:

* Fertilización natural: Su estiércol y orina distribuyen nutrientes de manera uniforme por los pastos, alimentando el suelo sin necesidad de fertilizantes sintéticos.
* Estimulación del crecimiento: El pastoreo controlado y planificado estimula el crecimiento de los pastos, haciéndolos más vigorosos y productivos.
* Mejora del ecosistema: Su movimiento ayuda a incorporar materia orgánica en el suelo. Además, su estiércol atrae a una fascinante comunidad de insectos, como los "escarabajos coprófagos", que lo entierran rápidamente, mejorando la aireación y la fertilidad del suelo.

Integrados de esta forma, los animales dejan de ser un problema de contaminación para convertirse en una pieza clave del motor regenerativo.

Un Futuro que se Siembra Hoy

Estas cinco ideas demuestran que la agricultura regenerativa no es simplemente un conjunto de técnicas, sino un cambio de paradigma fundamental. Es pasar de un modelo extractivo, que degrada nuestros recursos, a un modelo que colabora con la naturaleza para regenerarlos. Se trata de una visión donde el suelo se convierte en un aliado climático, la vida subterránea en el motor de la fertilidad, la diversidad en una fuerza colaborativa, y los animales en socios indispensables para cerrar el ciclo de la regeneración. Es una nueva forma de producir alimentos que restaura la salud de nuestros suelos, de nuestros ecosistemas y, en última instancia, del planeta.

Como concluye de forma contundente el manual de Polyfarming: El futuro será regenerativo o no será.