Marzo 2023

lunes, 19 de enero de 2026

Más allá del 'Marlboro Man': El ADN español del icono más estadounidense del mundo



1. Introducción: El espejismo del Oeste

La silueta es un lugar común de la conciencia global: el ala ancha del sombrero recortada contra un sol poniente, las espuelas que marcan un ritmo metálico sobre el polvo y la mirada imperturbable de quien domina una llanura infinita. Durante más de un siglo, la maquinaria de Hollywood ha canonizado esta imagen como la quintaesencia del "Destino Manifiesto", una construcción estrictamente anglosajona nacida del coraje de colonos que, supuestamente, civilizaron un vacío geográfico. Sin embargo, como historiadores, debemos denunciar que este icono es un palimpsesto cultural: una imagen moderna que oculta, bajo capas de ficción épica, una raíz hispana profunda. El cowboy no es un producto genuino de las caravanas de Pensilvania, sino una evolución estética y técnica de la vaquería virreinal, una herencia directa de las dehesas de Andalucía y Castilla que hoy, tras décadas de invisibilización, el cine contemporáneo comienza a rescatar de su exilio histórico.

2. El "Cowboy" nació en español (Andalucía y Castilla)

Mucho antes de que el concepto de "Estados Unidos" fuera siquiera una posibilidad política, los territorios de la Nueva España —desde las misiones de California hasta las cuencas de Texas y Nuevo México— ya latían al ritmo de la ganadería extensiva. Entre los siglos XVI y XVII, la administración virreinal trasladó al Nuevo Mundo el sistema de las dehesas de Andalucía, Extremadura y Castilla. Aquellos pioneros no solo importaron reses y caballos, sino una sofisticada cosmogonía del manejo animal adaptada a climas áridos y distancias inabarcables.

Resulta una ironía historiográfica fascinante que el símbolo por excelencia de la independencia y la virilidad estadounidense sea, en su ADN más puro, una herencia de la Corona española. La figura del cowboy es la culminación de un proceso de mestizaje entre el conocimiento técnico europeo y la realidad geográfica americana, ejecutado por jinetes que ya dominaban el lazo y la doma mucho antes de que el primer colono anglosajón cruzara el Misisipi.


"El nacimiento del cowboy es la de un vaquero con acento español".

3. Un diccionario oculto en las llanuras

El lenguaje actúa aquí como una prueba forense de la influencia cultural. Aunque la narrativa hegemónica ha anglicanizado estos términos para naturalizarlos, su etimología revela una colonización lingüística que intentó borrar la huella hispana. Al llamar Mustang a un caballo, se está ejecutando una mutación fonética que oculta al animal "mesteño" (sin dueño); es una forma de apropiación que convierte lo ajeno en nativo.

* Rodeo: Del verbo "rodear", la acción fundamental de agrupar al ganado.
* Lasso / Lariat: Adaptaciones directas de "lazo" y "la reata".
* Stampede: Del español "estampida", el pánico de la manada.
* Bronco: Adjetivo español para lo rudo o salvaje, aplicado al caballo indómito.
* Mustang: Evolución de "mestengo" o "mesteño".
* Chaps: Abreviatura de las "chaparreras" de cuero.
* Corral: Palabra adoptada sin cambios, el recinto de gestión pecuaria.

Este "diccionario oculto" demuestra que el sistema ya era funcional y poseía una terminología técnica precisa cuando llegaron los colonos del Este, quienes no tuvieron más remedio que adoptar las palabras de quienes ya sabían trabajar la tierra.

4. El sistema de ranchos: Tecnología y jerarquía importada

El concepto de "rancho" es, quizás, la mayor aportación estructural de España al Oeste. No se limitó a la cría de animales; fue una infraestructura social y tecnológica que articuló el paisaje. Desde las llanuras del río Columbia hasta los presidios californianos, se replicaron jerarquías y métodos que hoy consideramos "típicamente americanos":

* La marca a fuego: Un sistema de propiedad intelectual ganadera nacido en las dehesas españolas.
* La doma vaquera: La génesis de la Western riding, basada en la sensibilidad y el control del caballo para el trabajo con reses.
* Arquitectura de frontera: El rancho como unidad económica autosuficiente, modelo heredado de las misiones y las grandes propiedades castellanas.

Existe una simetría absoluta entre el manejo de una manada en una dehesa andaluza y un rancho en Montana; la continuidad estética de las herramientas y los movimientos es el hilo invisible que une ambos mundos a través de los siglos.

5. Desmontando el mito: Del héroe solitario a la precariedad real

La historiografía de Frederick Turner en 1893 impuso la tesis de la frontera como una "tierra libre" y vacía, un escenario para el triunfo del individualismo blanco. Esta visión es una desmitificación necesaria: la frontera era, en realidad, un espacio densamente habitado y multicultural.

La cineasta Kelly Reichardt, en obras como First Cow, utiliza la estética para subvertir esta "genealogía de la conquista". Un detalle técnico define su intención: el uso de la relación de aspecto 4:3. Al cerrar el encuadre, Reichardt aniquila el horizonte infinito del "Destino Manifiesto" y constriñe el paisaje, obligando al espectador a fijarse en la intimidad precaria de los personajes. En lugar de duelos al sol, vemos a Otis "Cookie" y a King-Lu —un inmigrante chino que representa esa multiculturalidad que Turner borró— realizando tareas domésticas, cocinando y limpiando cabañas. El paisaje aquí no es un trofeo para conquistar, sino un entorno hostil donde la supervivencia depende de la amistad y la colaboración, no de la violencia épica.

El paisaje del Oeste, según la visión clásica, no debía ser "realista sino legendario". Reichardt rompe esto al mostrarlo como un escenario de lucha silenciosa y cotidiana.

6. El Cowboy Queer y la mujer en la frontera

La revisión contemporánea del mito alcanza su punto más álgido en Certain Women. Aquí, la figura de "la Ranchera" (interpretada por Lily Gladstone) es el "fantasma" del sistema virreinal original: es una mujer nativo-americana, una identidad históricamente desplazada que sigue trabajando la tierra en una soledad absoluta. Su identidad como mujer indígena y queer simboliza la doble exclusión del sueño americano.

Si el sistema de ranchos español se construyó sobre el trabajo de mestizos e indígenas, la Ranchera de Reichardt es la heredera de esa precariedad secular. Su soledad en las llanuras de Montana no es la del héroe que elige el aislamiento, sino la de quien ha sido empujado a los márgenes. Esta mirada nos obliga a reconocer que la frontera no fue solo un motor de progreso, sino una fábrica de exclusión racial y sexual que todavía resuena en la Norteamérica contemporánea.

7. Conclusión: Una identidad de destinos cruzados

La frontera no es un límite, sino una "unidad cosmopolita de destino", un espacio de identidades mestizas y destinos cruzados. Hablar de una identidad puramente "estadounidense" es ignorar los cimientos de barro, sangre y lengua española sobre los que se construyó el Oeste. El cowboy es, en última instancia, un recordatorio de que la historia no es una línea recta de triunfo anglosajón, sino un tejido complejo donde las tradiciones hispanas, mexicanas e indígenas se entrelazan de forma indisoluble.

Al redescubrir el acento español del vaquero, desafiamos el excepcionalismo americano y nos enfrentamos a una pregunta necesaria para el nuevo milenio: ¿qué otros iconos de nuestra modernidad son, en realidad, ecos de un pasado virreinal que hemos decidido olvidar? El mito está cayendo; la historia, con todo su rigor y elegancia, reclama su lugar.