Marzo 2023

lunes, 12 de enero de 2026

Pisos de vegetación de Canarias #pau2026



Los pisos de vegetación de Canarias son una de las manifestaciones más claras de la extraordinaria diversidad natural del archipiélago. Esta distribución de la vegetación en franjas altitudinales se debe a la combinación de factores como la altura, el relieve, la orientación de las laderas, los vientos alisios y la influencia del océano Atlántico. El resultado es un auténtico mosaico de ecosistemas concentrados en un territorio reducido.

En las zonas bajas y costeras se desarrolla el piso basal, caracterizado por un clima seco y cálido. Aquí predominan formaciones xerófilas como cardones, tabaibas, verodes y balos, adaptadas a la escasez de agua y a la salinidad. Este piso refleja las condiciones más áridas del archipiélago y tiene gran valor ecológico y paisajístico.

A mayor altitud aparece el piso termófilo, una franja de transición donde el clima es más suave y ligeramente más húmedo. En él encontramos especies como el drago, la palmera canaria, el sabinar, el acebuche o el lentisco. Históricamente, este piso ha sido muy transformado por la acción humana debido a su idoneidad para los asentamientos y la agricultura.

Entre los 600 y 1.200 metros, en las laderas expuestas a los alisios, se desarrolla el emblemático piso de laurisilva, un bosque húmedo de origen subtropical, relicto de la Era Terciaria. La laurisilva destaca por su frondosidad, su elevada biodiversidad y su papel fundamental en la captación de agua horizontal a través de la niebla. En zonas más secas o degradadas aparece el fayal-brezal, considerado una formación de sustitución.

Por encima se sitúa el piso del pinar canario, dominado por el pino canario, una especie única por su resistencia al fuego y su capacidad de rebrote. Este piso cumple una función clave en la protección del suelo, la recarga de acuíferos y la regulación del clima insular.

Finalmente, en las cumbres más elevadas, especialmente en Tenerife, se encuentra el piso de alta montaña, con condiciones climáticas extremas. Aquí prosperan especies muy adaptadas como el tajinaste rojo, la retama del Teide o la violeta del Teide, muchas de ellas endémicas y de gran valor científico.

En conjunto, los pisos de vegetación de Canarias convierten al archipiélago en un laboratorio natural único, donde en pocos kilómetros se pasa de paisajes شبه desérticos a bosques húmedos y ambientes de alta montaña. Su conservación es esencial para proteger la biodiversidad, los recursos hídricos y el equilibrio ecológico de las islas.