Isabel II: la reina niña que gobernó una España al borde de la revolución permanente

Un reinado marcado por la inestabilidad política, la lucha entre liberales y conservadores, y el inicio de la España contemporánea
Pocos reinados resumen tan bien las contradicciones del siglo XIX español como el de Isabel II. Nacida en 1830, hija de Fernando VII y María Cristina, fue reina de España desde 1833 hasta 1868, convirtiéndose en la primera mujer que gobernó en España durante la Edad Contemporánea. Cuando murió su padre era apenas una niña, así que comenzó a reinar con solo tres años, una circunstancia que marcaría desde el principio la inestabilidad de todo su reinado.
El contexto en el que le tocó reinar
Isabel II asume el trono en una España que atravesaba profundas transformaciones. El país acababa de perder la mayor parte de su imperio colonial tras la independencia de las colonias americanas, al tiempo que comenzaba su proceso de industrialización y modernización. A esto se sumaba la persistencia de los conflictos entre liberales y conservadores, un enfrentamiento que definiría buena parte de la vida política del siglo, y la influencia constante de las potencias europeas y sus intereses en España.
Cuatro etapas para entender un reinado convulso
El reinado de Isabel II puede dividirse en cuatro grandes etapas. La primera es la Regencia de María Cristina, entre 1833 y 1840, periodo en el que Isabel II es proclamada reina niña mientras gobierna en su nombre su madre, María Cristina de Borbón. Le sigue la Década Moderada, entre 1844 y 1854, liderada por los moderados y caracterizada por la centralización, el orden y una relativa estabilidad. A continuación llega el Bienio Progresista, entre 1854 y 1856, un gobierno de los progresistas que trae consigo reformas democráticas y una mayor ampliación de libertades. Y finalmente, los últimos años del reinado, entre 1856 y 1868, se caracterizan por la alternancia de gobiernos y una crisis política y social cada vez más profunda.
Un reinado que nunca encontró estabilidad
Si hay que resumir las características de este periodo, destaca sobre todo la inestabilidad política, con frecuentes cambios de gobierno y pronunciamientos militares que sacuden la vida pública una y otra vez. Al mismo tiempo, crecen los movimientos liberales y se produce una modernización del Estado en economía, infraestructuras y educación, con el auge del ferrocarril y de la burguesía urbana como símbolos de ese cambio.
La política interior: liberales contra conservadores
En el terreno interno, el reinado está marcado por la lucha constante entre liberales y conservadores. El sistema político funciona bajo un sufragio censitario, por el que solo una parte de la población podía votar. Se impulsan reformas liberales como la desamortización de bienes eclesiásticos y la ampliación de la libertad de prensa y de educación, aunque conviven con la represión de los movimientos revolucionarios que cuestionan el propio sistema.
Una política exterior de pérdidas y tensiones
Fuera de sus fronteras, España vive también un periodo complicado. Aunque la pérdida definitiva de las últimas colonias —Cuba, Puerto Rico y Filipinas— no se consuma hasta 1898, ya en tiempos de Isabel II el país arrastra las consecuencias del fin de su imperio colonial. A esto se suman conflictos en el norte de África y un juego constante de alianzas y tensiones con las grandes potencias europeas.
Crecimiento económico con fondo de malestar social
Paradójicamente, la segunda mitad del siglo trae consigo un fuerte crecimiento económico. Se desarrollan el ferrocarril, la minería y la industria, y aparece una burguesía urbana cada vez más consolidada. Pero ese crecimiento convive con crisis económicas recurrentes que generan un notable malestar social entre buena parte de la población.
El final: La Gloriosa y el exilio
El desgaste acumulado del sistema y la crisis política terminan por estallar en la Revolución de 1868, conocida como La Gloriosa. Isabel II se ve obligada a exiliarse a Francia, abdicando finalmente el 29 de septiembre de 1868. Con ella se cierra un capítulo entero de la historia de España y se abre paso a una nueva etapa: el Sexenio Democrático.
Una línea temporal para no perderse
Para situar todo el reinado de un vistazo: en 1833 comienza el reinado con la Regencia de María Cristina; en 1844 arranca la Década Moderada; en 1854 se inicia el Bienio Progresista; en 1856 termina ese Bienio y comienza la etapa de alternancia política; y en 1868 estalla la Revolución de La Gloriosa, que provoca el exilio de Isabel II.
El reinado de Isabel II fue, en definitiva, un periodo que puso fin al Antiguo Régimen y abrió el camino a la España contemporánea, aunque a un precio muy alto de inestabilidad política y social.
¿Qué etapa del reinado de Isabel II te parece más determinante para entender el resto del siglo XIX español? Cuéntamelo en los comentarios 👇
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