Los escultores de hielo: cómo los glaciares transforman las montañas
Durante miles de años, enormes masas de hielo se han deslizado lentamente por las montañas, transformando el paisaje a su paso. Aunque su movimiento es casi imperceptible, los glaciares son uno de los agentes más poderosos de modelado del relieve terrestre, capaces de tallar valles, esculpir picos y arrastrar rocas a lo largo de kilómetros.
Anatomía de un glaciar
Un glaciar nace en las zonas altas de la montaña, donde la nieve se acumula año tras año en la llamada zona de acumulación. Con el tiempo, esa nieve se compacta y se transforma en hielo, que comienza a descender por gravedad. Existe una línea de equilibrio que separa esta zona de acumulación de la zona de ablación, donde el hielo empieza a perderse por fusión conforme desciende a menores altitudes.
A medida que el glaciar avanza, arrastra consigo rocas y sedimentos que se depositan a los lados formando morrenas laterales, o en el centro cuando dos glaciares se unen, dando lugar a una morrena medial. En su parte final, el glaciar forma una lengua glaciar, y al derretirse deja tras de sí una morrena frontal que marca hasta dónde llegó el hielo. Toda esta agua liberada por el deshielo continúa su camino como agua de fusión, alimentando ríos y arroyos en las zonas bajas.
Las formas que deja el hielo a su paso
El paso del hielo genera formas de relieve muy características y fácilmente reconocibles. El circo glaciar es una gran depresión en forma de anfiteatro, excavada en la cabecera del glaciar. Cuando dos circos glaciares erosionan una misma cresta montañosa desde lados opuestos, se forma una arista, un filo estrecho y afilado entre ambos valles.
Más abajo, el propio glaciar esculpe el valle en U, de paredes empinadas y fondo ancho y plano, muy distinto a los valles fluviales. Y cuando el hielo se retira, puede dejar tras de sí un drumlin, una colina alargada y suave orientada en la misma dirección en la que se movió el hielo.
Un valle, dos historias distintas
La comparación entre un valle fluvial en V y un valle glaciar en U ilustra perfectamente la diferencia entre la erosión de un río y la de un glaciar. El río, con su acción constante pero puntual, excava un valle estrecho en forma de V. El glaciar, en cambio, con su enorme masa y su desplazamiento lento pero implacable, ensancha y aplana el mismo valle hasta darle su característica forma de U.
El proceso completo, paso a paso
Todo este trabajo de modelado se puede resumir en cinco fases. Primero, la acumulación de nieve en las zonas altas. Después, la compactación, que transforma esa nieve en hielo compacto bajo su propio peso. Luego llega la abrasión, cuando el hielo en movimiento desgasta la roca del fondo del valle. A esto se suma el arranque, el proceso por el cual el glaciar fractura y arrastra bloques de roca directamente del terreno. Y finalmente, la fusión, cuando el hielo se derrite y libera toda el agua y los sedimentos que ha transportado durante su recorrido.
Los glaciares erosionan, transportan y depositan materiales, modelando el paisaje de una forma lenta pero profundamente duradera.